Las cárceles salvadoreñas son aulas para casi 3,000 reos


Estar tras las rejas no ha sido limitante para algunos privados de libertad que buscan superarse y continuar sus estudios académicos, avalados por el Ministerio de Educación.

Muchos admiten que cometieron errores y ahora los pagan en una celda; otros se vieron implicados, en cuestión de segundos, en algún tipo de delito, y eso les cambió la vida; y otros se han dado cuenta de que, a pesar de estar tras las rejas, se puede estudiar para tratar de salir, luego de sus condenas, como personas diferentes.

Es así como de los 32,452 privados de libertad que se encuentran en los diversos centros penales o granjas penitenciarias a escala nacional 2,960 han decidido continuar sus estudios de educación básica, media o superior este año, según estadísticas de la Dirección General de Centros Penales.

Los datos reflejan que el grado académico de la población encarcelada está encabezado a nivel de secundaria (de séptimo a noveno grados), lo que equivale a un 36.77 %. Según datos de Centros Penales, solo 7,055 reos han finalizado noveno grado, 2,895 cursaron octavo grado y 3,214 reos, séptimo grado.

Además, 35.66 % de la población privada de libertad tiene un nivel de primaria (de primer a sexto grados). Por ejemplo, en el centro penal de máxima seguridad de Zacatecoluca, en La Paz, hay aproximadamente 475 reos que tienen hasta segundo grado de escolaridad; en el penal de Mariona solo 272 internos tienen terminado su cuarto grado, y 548, el sexto grado.

Los reos, que están siendo procesados o ya fueron condenados, tienen la oportunidad de continuar sus estudios dentro del sistema penitenciario, y es así que muchos han logrado aumentar su nivel académico.

Los internos de las 23 instalaciones que administra Centros Penales tienen dos opciones para continuar aprendiendo o iniciar en el mundo de aprender a leer y escribir: la primera es la educación formal, impartida por diferentes profesionales de la educación en cada penal y es avalada por el Ministerio de Educación, y, la segunda, la educación informal, la cual es impartida de reo a reo diariamente para reforzar el aprendizaje individual.

MÁS DE 500 CURSAN BACHILLERATO

De acuerdo con los datos del sistema penitenciario, en el penal de San Francisco Gotera, que se ha caracterizado por ser una cárcel llena de expandilleros declarados cristianos, es donde más reos han optado por participar en el programa de educación formal. En lo que va del año, hay 481 estudiantes activos; de ellos, 105 cursan su primer año de bachillerato, 82 están en séptimo grado y 54, en noveno.

En la cárcel de Sonsonate también estudian otros 480 reos, la mayoría cursa el bachillerato.

Asimismo, más de 800 privados de libertad estudian en el centro penal de Usulután y en la cárcel de mujeres, en Ilopango.

Desde 2010 las autoridades del sistema penitenciario incluyeron como estrategia de rehabilitación la educación de los reos. Solo en ese año se promovió a 2,820 internos: 402 bachilleres, 840 de noveno grado, 650 de sexto grado y 724 de tercer grado.

A lo largo de estos años, miles de privados de libertad han logrado finalizar sus estudios. La primera graduación fue en el centro penal de Apanteos, en la que 27 reos obtuvieron sus certificados de bachilleres.

Por otro lado, algunos internos han optado por involucrarse en otros cursos de formación que les permiten especializarse en diferentes áreas, como cocina, panadería, mecánica, electricidad, entre otros. De enero a noviembre de este año, 3,796 reos están en programas de educación no formal.

Este año, por ejemplo, 1,300 reos de la Granja Penitenciara de Santa Ana lograron obtener un certificado.

EL SUEÑO DE UNA PROFESIÓN

Estar detenido no ha sido una limitante para aquel que quiera obtener una carrera universitaria. Desde 2019, los reclusos que ya tienen un grado de bachiller han podido continuar sus estudios universitarios.

Incluso, en agosto pasado, autoridades del sistema penitenciario informaron que los reos podrán acceder a la educación superior mediante una plataforma digital «que les permitirá estudiar en la universidad de manera virtual».

La distribución de equipo informático se hizo en los penales de Ilopango y La Esperanza. El equipo informático fue donado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Este proyecto de universidad en línea beneficiará inicialmente a 187 reos. «Es coordinado por la Escuela Penitenciaria e iniciará con la carrera de Licenciatura en Administración de Empresas, ciclo 1/2021», añadieron fuentes de la presidencia.

En el sistema penitenciario hay 584 reos que cuentan con una carrera universitaria, y muchos de ellos se involucran transmitiendo conocimientos y, de paso, abonando buen puntaje a sus expedientes.

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